Pedir un crédito: A tener en cuenta

El ponente, un experto en la materia, no se limitó a hablar de la bien conocida cláusula que afecta a numerosas hipotecas firmadas en plena bonanza económica, gracias a varias sentencias ahora ya se puede reclamar los gastos de hipoteca, sino que fue más allá y planteó, en relación con esta cuestión, la importancia de la información que recibe el consumidor sobre las características y condiciones de su crédito. Demasiadas veces, esta información que recibe y recibía el cliente medio sobre el préstamo que pedía al banco era insuficiente o poco clara, y llevaba a desconocer la existencia de ciertas cláusulas, como la suelo, que supuso para muchos pagar cuotas que nunca se beneficiaban de la bajada del euríbor. Y dándose cuenta de este tipo de cláusulas el cliente, que en plena crisis agradece cualquier ahorro, por mínimo que sea, se pregunta:

¿Por qué accedí a estas condiciones?

La mayoría se plantean que han sido engañados, que confiaron en su banco (o caja, entonces) de confianza, que no saben de números … La realidad es que además de información, a los consumidores les faltó asesoramiento y en cambio, los sobró prisa. Así pues, si tiene que pedir un crédito dote s de tiempo, calma, información y asesoramiento.

Pedir un crédito supone tener un vínculo (contractual) con el banco

Sobre la prisa, hay que evitarla, que siempre es mala consejera. Es importante que el consumidor dé cuenta de que pedir un crédito supone tener un vínculo (contractual) con el banco que debe durar un cierto tiempo (muchos años si se trata de un préstamo hipotecario) y del que no nos podremos desatar fácilmente ;que el crédito es un producto con unas características determinadas que nos ofrece el banco y que, por tanto, tenemos que poder comparar con otros productos de otras entidades bancarias con diferentes condiciones.

El abogado que estudiará el contrato a fondo

Pero aparte de tomarse su tiempo para tener la máxima información, para acceder al crédito necesario asesoramiento. Un buen asesoramiento que no puede prestar el propio banco, ya que es propia parte interesada y, por tanto, quiere colocar su producto al potencial cliente lo más rápido posible; no olvidemos que los bancos tienen por objetivo tener beneficios ya través del crédito se procuraban, y muchos. Así pues, este asesoramiento previo para el crédito (y para la refinanciación o renegociación de las condiciones!) Había y debe venir de un tercero como es ahora el abogado (su de confianza, por ejemplo), que estudiará el contrato a fondo, las condiciones económicas y le asesorará de forma imparcial.

A día de hoy, sin embargo, y con una ciudadanía cada día más empobrecida, la importancia de este servicio de asesoramiento previo al crédito hace que sea necesaria su gratuidad y, por tanto, debería proveer la Administración Pública a través de los Ayuntamientos. Además de la oficina de atención al consumidor (OAC) o de la oficina de intermediación hipotecaria (OFIMEH, creada por el Ilustre Colegio de Abogados de Terrassa), sería necesario que un órgano especializado asesorara al ciudadano que necesita acceder al crédito sobre las condiciones que la entidad bancaria le ofrece a fin de evitar que se repitiera una situación como la que se produjo antes de estallar la crisis con la firma indiscriminada de préstamos hipotecarios y refinanciaciones.

La idea es nueva aquí, pero ya existe en Inglaterra, donde la Administración Pública ofrece un servicio de asesoramiento pre-crediticio a los ciudadanos que prestan abogados y economistas. Desde aquí hago un llamamiento al Ayuntamiento de Terrassa para que sea pionero en esta cuestión y opte por dotar al terrasense de las herramientas que le posibiliten no sólo solucionar sus problemas, sino evitarlos.

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